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Incidencia de la hipoacusia en recién nacidos: Cinco de cada mil niños recién nacidos padece una sordera de distinto grado Uno de cada mil recién nacidos presenta sordera severa o profunda Alrededor de dos mil familias, cada año, están afectadas por la presencia de una discapacidad auditiva en uno de sus hijos El 80% de las sorderas infantiles permanentes están presentes en el momento de nacer El 60% de las sorderas infantiles tienen origen genético Sólo en el 50% de los recién nacidos con sordera se identifican indicadores de riesgo En 1995, promovida por FIAPAS, se creó la Comisión para la Detección Precoz de la Sordera (CODEPEH). La CODEPEH es una comisión científica, integrada por representantes de las sociedades científicas de otrorrinos y pediatras, además de representantes de FIAPAS. Su principal interlocutor es la Administración Sanitaria. De acuerdo con los distintos consensos internacionales, y tras la revisión de la prevalencia y la incidencia de la sordera sobre población infantil española, la CODEPEH estableció los siguientes indicadores de riesgo auditivo en recién nacidos y lactantes: Factores de riesgo de hipoacusia infantil (adaptados del JCIH -Joint Committee on Infant Hearing-, 2007)*: Sospecha por parte del cuidador acerca de retrasos en el habla, desarrollo y audición anormal. Historia familiar de hipoacusia permanente en la infancia. Estancia en Cuidados Intensivos neonatales durante más de 5 días, incluidos los reingresos en la Unidad dentro del primer mes de vida. Haber sido sometido a oxigenación por membrana extracorpórea, ventilación asistida, antibióticos ototóxicos, diuréticos del asa (furosemida). Hiperbilirrubinema que precisó exanguinotransfusión. Infecciones intrauterinas grupo TORCHS (citomegalovirus, herpes, rubeola, sífilis y toxoplasmosis). Anomalías craneofaciales incluyendo las del pabellón auricular, conducto auditivo, apéndices o fositas preauriculares, labio leporino o paladar hendido y anomalías del hueso temporal y asimetría o hipoplasia de las estructuras faciales. Hallazgos físicos relacionados con síndormes asociados a pérdida auditiva neurosensorial o de conducción como un mechón de pelo blanco, heterocromía del iris, hipertelorismo, telecantus o pigmentación anormal de la piel. Síndromes asociados con pérdida auditiva o pérdida auditiva progresiva o de comienzo tardío como neurofibromatosis, osteopetrosis y los síndromes de Usher, Waardenburg, Alport, Pendred, Jervell and Lange-Nielson, entre otros. Enfermedades neurodegenerativas como el síndrome de Hunter y neuropatías sensorio-motrices como la ataxia de Friedriech y el síndrome de Charcot-Marie-Tooth. Infecciones postnatales con cultivos positivos asociadas a pérdida auditiva incluyendo las meningitis víricas (especialmente, varicela y herpes) y bacterianas (especialmente, Hib y neumocócica). Traumatismo craneoencefálico, especialmente fracturas del hueso temporal y base de cráneo que requiera hospitalización. Quimioterapia. Enfermedades endocrinas. Hipotiroidismo.
* TRINIDAD, G.; ALZINA, V.; JÁUDENES, C.; NÚÑEZ, F. y SEQUÍ, J.M. (2009): "Recomendaciones de la Comisión para la Detección Precoz de Hipoacusias (CODEPEH) para 2010". En Rev. FIAPAS nº 131, noviembre- diciembre, 2009 (Separata). Madrid. Programa de Detección Precoz de la Sordera: La precocidad en el diagnóstico de posibles déficits en la audición es de capital importancia para su tratamiento, incluso, cuando se trate de pérdidas auditivas leves. Detectada una posible pérdida de audición, y confirmado el diagnóstico, comienza una decisiva etapa para el niño o la niña y para su familia, que, si no se aprovecha convenientemente, será un tiempo irrecuperable que afectará negativamente a su desarrollo personal, al lenguaje y a sus aprendizajes futuros. En 2003, el Ministerio de Sanidad y Consumo y las Comunidades Autónomas aprobaron el programa de detección precoz de la sordera para su implantación a nivel estatal. Con este Programa se pretende detectar la sordera en los primeros días de vida a través del screening auditivo realizado con carácter universal, a todos los recién nacidos. Técnicas para la detección precoz de la sordera: De acuerdo con el Programa de Detección Precoz de la Sordera aprobado por el Ministerio de Sanidad y Consumo y las Comunidades Autónomas, debe realizarse: - la detección antes de 1 mes
- el diagnóstico a los 3 meses
- la intervención audioprotésica y logopédica a los 6 meses
¿QUÉ DEBEN SABER LOS PADRES Y MADRES? La intervención habilitadora y educativa ha de comenzar tan pronto como se confirme el diagnóstico. Existen diferentes Métodos de Rehabilitación, basados en los distintos Sistemas de Comunicación. El método ideal será el que mejor responda a las necesidades individuales de cada niño o niña, dependiendo de sus propias variables personales y del entorno que le rodea. La correcta adaptación de la prótesis auditiva (audífono y/o implante coclear) y su uso continuado posibilitará el aprovechamiento de los restos auditivos que, con mucha probabilidad, se conservan.
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